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El arte de abrazar con palabras

Salma Utiel

Salma Utiel

25 Nov 2025

El arte de abrazar con palabras

SAO PAULO. — Hay una palabra que cruza el Atlántico cargada de un significado que ningún diccionario puede contener del todo. Viene del náhuatl, la lengua de los antiguos mexicanos, y ha encontrado un refugio inesperado en el corazón financiero de Brasil. Es apapacho: más que un abrazo, un abrazo que acaricia el alma, un consuelo que se da con la intención de reconfortar.

Esa palabra, redonda y suave, es hoy el nombre y el manifiesto de un proyecto editorial único: Editorial Apapacho. Nacida en São Paulo, pero con el corazón anclado en las letras hispanoamericanas, esta pequeña empresa independiente se define con una claridad que desarma: ‘Literatura que te abraza’. Y su declaración de principios no podría ser más contundente: ‘Publicamos historias que sanan, emocionan y transforman’.

Detrás de este proyecto está Sabuat Urbina Ribeiro (Caracas, 1983), una figura que encarna en sí misma el espíritu de la editorial. Urbina es, a la vez, su editor fundador, su primer autor y su principal arquitecto literario. Llegó a Brasil hace una década, tras un viaje migratorio que comenzó en 2015, y ha convertido su propia experiencia de desarraigo, adaptación y búsqueda en el núcleo del proyecto. Apapacho no es, por tanto, solo una empresa; es la materialización de una visión personal sobre el poder curativo de la narrativa.

Como migrante y como escritor, sentí que faltaban espacios donde las historias que surgen de la fractura, del cambio de piel y de la nostalgia activa fueran no solo publicadas

'La idea nace de una necesidad muy concreta', explica Urbina desde su hogar en São Paulo. 'Como migrante y como escritor, sentí que faltaban espacios donde las historias que surgen de la fractura, del cambio de piel y de la nostalgia activa fueran no solo publicadas, sino abrazadas en toda su complejidad.'

Un refugio contra la desposesión literaria

El ecosistema de Apapacho se construye sobre dos pilares aparentemente simples, pero profundamente políticos en el contexto brasileño.

El primero es el compromiso con el español como lengua literaria. En un mercado dominado por el portugués, publicar y promover activamente obras en español es un acto de reafirmación identitaria. La editorial se postula como un ‘hogar portátil’ para la lengua materna de su fundador y de la comunidad hispanohablante en Brasil.

El segundo pilar es la concepción del libro como objeto de arte y refugio. Frente a la inmaterialidad digital, Apapacho apuesta por la edición artesanal, por el tacto del papel y el diseño cuidado. ‘Creemos en el libro como un objeto de consuelo‘, señala Urbina. ‘En un mundo acelerado, sostener un libro bien hecho es como recibir un apapacho’.

Editorial Apapacho propone un pacto sencillo: ofrecer, en un mundo lleno de ruido y desposesión, historias que sirvan de abrigo. Palabras que, en vez de aleccionar, acojan.

Esta filosofía se plasma en sus primeras publicaciones. Bestas de Terras Malditas (del propio Urbina) es un conjunto de microrrelatos ásperos y poéticos que exploran la pobreza, la soledad y los fantasmas del pasado, ya La Última Dragona, de la escritora Erika Villarroel, utiliza la fantasía para hablar de transformación y resistencia. Ambos títulos, aunque distintos en género, comparten una ‘búsqueda de sentido frente a la adversidad’.

La misión: sanar, emocionar, transformar

Los tres verbos de la misión editorial —sanar, emocionar, transformar— no son eslóganes vacíos, sino las tres etapas de un proceso literario que Apapacho busca catalizar.

Sanar: Para Urbina, la escritura fue, en primera instancia, un acto terapéutico. ‘Escribir para mí es como intentar encontrar la pieza que me falta para que la historia esté completa. Mi historia’, confiesa en uno de sus textos. La editorial quiere ser el canal para que otras voces encuentren esa misma catarsis. ‘Publicamos historias que primero sanaron a quien las escribió’, afirma.

Emocionar: Lejos de cualquier intelectualismo frío, Apapacho busca la conexión emocional directa. Sus historias no pretenden ser ejemplos de virtuosismo técnico, sino ventanas a experiencias humanas universales : la pérdida, la espera, el amor, la rabia del desterrado.

Transformar: Este es el escalón final y más ambicioso. La editorial cree que la lectura de estas historias puede alterar la perspectiva del lector, ofrecerle un nuevo mapa para navegar su propia realidad. ‘Un libro puede ser un pequeño giro de timón’, dice Urbina. ‘No pretendemos cambiar vidas de la noche a la mañana, pero sí insuflar un poco de claridad, de compañía, de ese apapacho que a todos nos hace falta’.

Los próximos pasos de un proyecto íntimo

El futuro inmediato de Apapacho es un reflejo de su origen personal. Sus próximos lanzamientos son extensiones naturales del universo literario de su fundador. Se anuncia La sensación eterna de estar perdido, un diario íntimo de Urbina que narra su viaje migratorio y su batalla por reconstruir una identidad entre dos países. También está en preparación Imagina Dragones, que promete seguir explorando, desde la fantasía, los laberintos interiores.

Una pequeña editorial que, desde São Paulo, insiste en que el acto de publicar un libro puede ser, en esencia, un acto de profunda humanidad: el arte de abrazar con palabras.

‘Estamos solos, es verdad. Es un trabajo inmenso para unas pocas manos’, admite Urbina, refiriéndose a la naturaleza artesanal de la editorial. ‘Pero hay una libertad enorme en esto. Podemos ser fieles a nuestra visión sin compromisos. Cada libro es una conversación íntima y sincera entre el autor, la editorial y el lector. No hay más intermediarios’.

En un panorama editorial global a menudo homogeneizador, la apuesta de Apapacho parece a la vez arcaica y radicalmente moderna. Arcaica, porque rescata la noción del libro como objeto precioso y del editor como curador con un criterio humano, no algorítmico. Moderna, porque da voz a las identidades líquidas y transnacionales del siglo XXI.

Al final, Editorial Apapacho propone un pacto sencillo: ofrecer, en un mundo lleno de ruido y desposesión, historias que sirvan de abrigo. Palabras que, en vez de aleccionar, acojan. Una pequeña editorial que, desde São Paulo, insiste en que el acto de publicar un libro puede ser, en esencia, un acto de profunda humanidad: el arte de abrazar con palabras.